LP

Katie Dey: asdfasdf

Lunes 14 de diciembre, 2015   / Orchid Tapes

Hace diez años era interesante platicar con nuestros amigos sobre los nuevos artistas que se valían de los programas digitales para hacer música no necesariamente similar al concepto que tenemos con respecto a la “música electrónica” y fantasear acerca de qué pasaría cuando éstos ya no requirieran de saber tocar un instrumento -o siquiera tener los integrantes necesarios- para hacer, no sé, una banda de rock. Pero no lo neguemos, hoy en día sigue siendo igual de interesante o incluso más. Uno de los factores para que esto siga siendo novedad es que nunca nos imaginamos cuánto avanzaría la tecnología, ni que ésta sería tan accesible al público en general. Es decir, ¿quién te dice que mañana no vas a encontrar en internet una sinfonía completa (que requeriría decenas de músicos para su elaboración o que uno supiera tocar todos los instrumentos) hecha por un joven de 12 años desde la comodidad de su iPad? Para ti o para mí podría sonar asombroso, pero otro factor de que sea tema de conversación es el que siga habiendo gente a quien no le agrade esto. No vayamos muy lejos, hay gente que todavía tiene problemas aceptando que músicos utilicen su computadora como instrumento, aun cuando sea para producir techno, house, dance o juke. Y si éstos tienen problemas, ¿a qué se enfrentan los músicos que utilizan herramientas digitales para hacer temas no catalogados como electrónica?

En años recientes, cuando me sentí más interesado por estos recursos como para investigar al respecto, he notado que hay dos tendencias que se siguen repitiendo. La primera sería que este artista digital se mantenga produciendo en solitario para su cuenta de Soundcloud, sin muchas presentaciones en vivo, o bien, que a mediano plazo consiga más gente que pueda llevar a una interpretación en vivo la instrumentación que él montó en sus canciones. Es muy raro que estos artistas triunfen de la manera convencional que todos conocemos.

Dicho esto, Katie Dey no sólo comparte los aspectos mencionados, sino que llega al punto de ensanchar las vertientes hasta un estado en donde es difícil definirle. El espectro lo-fi de sus canciones abarca caminos folk semi-acústicos, senderos de rock discordante, claroscuros donde se permite baladas y, por el final, se pierde entre el follaje con su incursión experimental en la electrónica ambiental -con matices orgánicos- de difusas vocales en un discurso abstracto que, de compararse, me hace recordar parte del trabajo visto con Turning Torso (digo, para tener una referencia más nacional). Es decir, se le pasará a catalogar como pop digital -porque obvio lo tenemos que catalogar, ¿acaso no nos gusta complicarnos?-. No obstante, el hecho de que haya generado interés a través de internet, al menos en los minúsculos foros norteamericanos para los amantes de la disonancia, también va de la mano con la ideología que maneja con respecto a la música. Ella clama que no se trata tanto del significado dentro del tema en sí, sino de hacer de éste algo especial para quien lo escucha: “La música es capaz de hacer mucho más de lo que le permitimos”.

Para no dejar tan a la deriva esto de hacer algo “especial”, Katie Dey lo refleja de mejor manera cuando explica que ella no sabe de música (en su concepto más académico), sin embargo, el crear estos pasajes turbios de ruido -extrañamente- arrullador es algo que la llena por dentro y la ayuda a expresar emociones o partes de su vida que nunca podría plasmar en palabras. Vemos que sus letras son ininteligibles, lo cual es muy a propósito para que cada uno haga la interpretación que más le transmita la canción, ya sea por las diferentes perspectivas de cada uno o el lapso emocional en el que nos encontremos al momento de escucharla. Puesto en palabras, no parece algo innovador, y no creo que busque serlo, pero cuando te das tiempo para escuchar este álbum debut sabes que te encuentras con algo que escasea en nuestros días, algo a lo que posiblemente aspiremos de continuar esta línea de tecnología dentro de la música y las nuevas ideas que cada persona rara de internet comparte con sus conocidos; es algo que se plasma sincero y se continúa con virtuosismo -dentro de su estructura maltrecha- que, de forma extraña, ha cautivado a la gente de tal manera que es ésta quien comparte el álbum (pues la prensa se queda corta para todo el hype que este artista ha conseguido con el apoyo de usuarios en Bandcamp).

asdfasdf se sumó al excelente catálogo de la familia Orchid Tapes (cual comprende material de artistas como Foxes in Fiction, Alex G., R.L. Kelly, Home Alone, Ricky Eat Acid, Arrange, Elvis Depressedly y -mi favorito- Coma Cinema), en donde se vendió en formato cassette su álbum hasta agotarse el mismo día.

Sesión

Fonobisa: Ediciones De Baja Calidad

Jueves 10 de diciembre, 2015   / Paracaidismo Sonoro

Para sí y sus temores, de alienables y accidentados parajes a níveos engranajes aceitados un errabundo frenesí avista Omisa.

Lo que una vez supuso carácter elemental pasa a ser preámbulo de lo llamado -malamente- efímero. Aquello que se desvive por algo de tu esencia, se presta a la quietud de las miradas calmas que, a través de la renuencia, lo enamoran en abandono de lo álgido. Escapa a los sentidos hasta que te hallas no sólo aislado de la otredad, sino de ti mismo y la supuesta forja de lo humano. De cuando tu hogar deja de ser un cuarto, de ventanal a la hondonada, que resguarda, arracimado, el carteo pendiente y otro tanto de hojas tenues. Así, la nadería se vuelve tu cobijo en las ateridas noches de diciembre; lo ambiental, con cada una de sus motas, acompaña a las palmas en su afán por hacerse de querencia. Eres tú y miles de ondas alrededor.

*

Hemingway, Ernest. La Quinta Columna.

Se ve una cama con una mesilla de noche al lado, dos sillas forradas de cretona, un armario alto con un espejo y una máquina de escribir sobre una mesa. Junto a la máquina de escribir hay un gramófono portátil. Hay un calefactor eléctrico encendido, y una preciosa chica rubia está sentada en una de las sillas leyendo de espaldas a la lámpara que está sobre la mesa, junto al gramófono. En el fondo hay dos grandes ventanas con las cortinas echadas. Hay un plano de Madrid en la pared, y un hombre de unos treinta y cinco años, ataviado con chaqueta de cuero, pantalones de pana y botas muy sucias de barro, que lo está mirando.

Se oye un estallido abajo en la calle, seguido de un creciente silbido y, enseguida, otro estallido. Se oye cómo caen ladrillos y piezas de metal, y el tintineo del cristal roto.

Va hacia la lámpara eléctrica y la apaga. Luego abre ambas ventanas. Se oye un ruido como de cuerda de banjo gigante y una ráfaga creciente, como un tren o un metro que se acerca. Después, un enorme tercer estallido, esta vez seguido de una lluvia de cristales.

-Al estar abiertas las ventanas, las hemos salvado de la onda expansiva. Se puede oír cómo lanzan las bombas. Escuchad cómo cae la próxima.

-¿Cree que debamos bajar al refugio?

Se oye otro sonido de cuerda de banjo, luego un silencio momentáneo y enseguida una ráfaga creciente, esta vez mucho más cerca, y con la explosión la habitación se llena de humo y de polvo.

-Creo que yo me quedaré aquí. Da igual dónde esperes las bombas.

Audio

OTIUM - "Margot"

Miércoles 9 de diciembre, 2015   / Independiente

Ataviado en ramados, el Vedado sentado a la cretona engola carantoñas a la -lánguida- beligerante Toña.

La generación a la que pertenezco no se reconoce por un nombre. Puede que no lo tenga porque la vaciedad de los tiempos hace mella y nos lleva al sopor. Quizá no sea una generación sino a futuro, cuando seamos capaces de sabernos importantes. Pero la palabra es fuerte y rezuma la efervescencia de los acotados en este plano. Hemos crecido, bifurcados, sí, pero con el fin común de evolucionar. Así, tan abandonamos el reptar que varios se han dejado desrecordar por un reconocimiento que no busca sumar. Se nos aparta de nuestro solar sin oportunidad de conservar los distales que nos hacen. No es provechoso a menos que sea en sus plataformas, a menos que me paguen lo justo para ser autosuficiente. Mas dicho lugar es tan bueno como cualquier otro; la seguridad es algo a lo que la gente se dedica más, sin embargo, invito a retomar los pequeños espacios descentralizados por los que nos unimos.

*

Lezama Lima, J. Paradiso.

Al fin, apoyó la tiza como si conversase con el paredón. La tiza comenzó a manar su blanco, que la obligada violencia del sol llenaba de relieve y excepción en relación con los otros colores. Llegaba la prolongada tiza al fin del paredón, cuando la personalidad hasta entones indiscutida de la tiza fue reemplazada por una mano que asía y apretaba con exceso, como temiendo que su distracción fuese a fugarse, pues aquella mano comenzaba a exigir precisiones, como si reclamase la mano el cuerpo de una capturada presa.

Si la tiza había sido sustituida por otra mano, él había tenido que situar en lugar del paredón, el bulto; lo fue precisando muy lentamente y ya lo asía por el brazo. No lo precisaría hasta la extinción de esa interpuesta aventura. Detrás del paredón se escondía una casona de gran patio circular, mostrando sus habitaciones sencillas ocupadas por una pobreza satisfecha.

Fue tironeado hasta el centro del patio, comenzando aquel bulto a dar grandes voces. Tan torrencial gritería contribuía a mantener la indistinción de la persona que lo habría traspuesto. Le parecía a Cemí aquello un remolino de voces y colores, como si el paredón se hubiese derrumbado e instantáneamente se hubiese construido en un patio circular. Apenas pudo observar la pequeñez de la puerta de entrada en relación con el tamaño agrandado del patio reverberante de mantas, granos odoríferos, chisporroteos indescifrables de inútiles metales, sudores diversos de pieles extranjeras, dispersas risotadas de criollos ligeros, distribuyendo inconscientemente, como un arte regalado, su cuerpo y su sombra.

-Éste es, éste es -decía el bulto aclarándose, en un ingurgite empotrado, como si los ojos le fueran a reventar en la redoma de su mundo de brumas-. Éste es -continuaba- el que pinta el paredón. Éste es -decía mintiendo- el que le tira piedras a la tortuga que está en lo alto del paredón y que nos sirve para marcar las horas, pues sólo camina buscando la sombra. Éste nos ha dejado sin hora y ha escrito cosas en el muro que trastornan a los viejos en sus relaciones con los jóvenes-. Cemí, después de sumar esa ringlera de espantos, estaba atontado. No tropezaba en el cristal de su redoma, como el gritón. Después de lo que veían en el centro del patio, no sabían qué hacer, trastrocando el trabajo que habían emprendido y ciñéndose los giros del ocio. El desgañite continuaba y Cemí ya colgaba sus brazos, comenzando a sucederse en el aburrimiento. Los mismos vecinos comenzaban a dar volteretas, haciendo parejas y levantando el susurro. Comparsas y partiquinos no levantaban los ojos. Los gritos ininteresantes enterraban sus ecos.

Mamita, silenciosa como su pequeñez, atravesó el patio, miró al gritón y le espetó: -Tonto, idiota del grito, ¿no te das cuenta que es el hijo del Coronel?

Video

Alex G - "Hollow"

Jueves 2 de octubre, 2014   / Orchid Tapes

Hablar de la admiración que tengo hacia Alex Giannascoli conlleva hablar de otros artistas como Elvis Depressedly (Coma Cinema) o R.L. Kelly, por lo que esta vez es mejor quedarnos con lo reciente: el video que estrenó para la canción “Hollow”, de su álbum DSU, lanzado el pasado mes de junio a través el sello Orchid Tapes. Pero no lo abordemos desde un punto de vista estético, pues en su mayoría hallamos acercamientos a la cara de Alex G o a sus instrumentos mientras las luces juegan a su alrededor. Me gustaría tratar de nuevo el tema de “Hollow” como tal. “Hollow”, quizá no la mejor canción de Alex G pero sí una de las destacadas de su último álbum, sirve como punto de partida para tocar el tema de la elocuencia sonora mediante técnicas ya muy conocidas, donde lo “original” recae en la honestidad, la simpleza y, si me lo permiten, el trasfondo otorgado por la persona: en este caso, un joven estudiante de Estados Unidos de apenas veintiún años. Probablemente esto no diga mucho ni justifique algo sustancial, al menos no si lo apartamos de su música. ¿Pero qué pasa cuando vemos el cuadro completo? Sucede que este muchacho tiene el perfil menos esperado (porque sí, hay prejuicios) para la sutileza con que maneja el desarrollo de sus piezas. Las pautas, la letra, la paciencia, el acariciar de la guitarra y los efectos de recámara en el momento perfecto hacen que nos percatemos de que esas cualidades no están ahí por casualidad o azar. Sin muchas pretensiones (por no decir ninguna), Alex G propone viveza e increíble notoriedad de su entorno próximo así como de sí mismo. Es la clase de talento que puede hablar de la cotidianidad y procrear una obra maestra. Y es con esa última oración que volvemos al video… No es que la dirección de John Vizzone sea la más sencilla, sino la que mejor remarca el estilo realista de esta modesta persona.

Hollow

Video

Fakuta - "Tormenta Solar"

Martes 30 de septiembre, 2014   / Quemasucabeza

Las veces que ha llegado pop desde Chile ha sido sólo para mejorar el día. Y cuando viene de la de un visual bajo la dirección de Bernardo Quesney, bueno, la excitación aumenta al doble. Basta con recordar “Los Adolescentes” o “Revista de Gimnasia” de Dënver y “En la naturaleza” de Gepe (por mencionar algunos).

Ayer no fue la excepción, ya que Pamela Sepúlveda estrenó el videoclip de su nuevo sencillo “Tormenta Solar”. Éste forma parte del álbum de mismo título esperado a lanzarse a través de Quemasucabeza. Mientras tanto, las especificaciones del video nos hablan de un hospital público como locación en este visual, protagonizado por tres monjas (una de ellas es la misma Fakuta) en un mundo post-apocalíptico donde es necesario llevar máscaras anti-gas y está bien visto que las monja fumen mota. A grandes rasgos, son escenarios que chocan con el mismo tema melodioso y candente, para lo que el aspecto lúgubre de hospital psiquiátrico o culto religioso transforma todo lo que hasta ahora habías entendido de la letra.

Split

Sohl & Giant Claw: Aethernet III

Lunes 29 de septiembre, 2014   / Bad Pop & IMPT

Ya lo sabes porque estás en onda: desde el mes de abril, Lalala4e y Lowers han estado inmiscuidos en los lanzamientos a manera de split más interesantes dentro del territorio mexicano. La razón se debe a que hablamos de colaboraciones entre netlabels de la región con tendencia a la música electrónica. El primero de éstos tuvo participación entre los dos sellos ya mencionados y los músicos Bonsai Babies y Mock The Zuma, mientras que el segundo reunió a Wyno y Fonobisa en el mes de julio. ¿Suena interesante? Claro que sí.

Para la tercera parte de Aethernet llega el turno de la comunidad IMPT y el sello de la casa, Bad Pop.

Este split contiene tres temas en su totalidad, dos del mexicano Sohl y uno -de nueve minutos de duración- por parte del estadounidense Giant Claw. Al juntar a ambos artistas notamos que poseen una técnica muy diferente que nos hace preguntarnos por qué están en un mismo lanzamiento, mas es brillante comparar el desarrollo de estas dos propuestas que comparten un mismo propósito como generados de música ambiental/instrumental pero abordado de diferente manera. Así como Sohl viaja de puerto en puerto a través de ondas unilaterales para llegar al clímax atmosférico-celestial, Giant Claw lo hace mediante una estructuración de pautas bailables que obedecen un orden jerárquico muy marcado y de evocación a los ordenadores actuales; mientras Giant Claw ve todo desde una perspectiva privilegiada en el penthouse más alto de la ciudad amurallada, Sohl observa el deterioro de su entorno desde su lejana casa a mitad del campo.

La descarga, como siempre, es gratuita, y se puede obtener desde el siguiente link.

Audio

Cepasa - "But You Don't Know"

Lunes 29 de septiembre, 2014   / Independiente

Lo más raro que suele pasar en pláticas con los amigos, referentes a la música, claro, es que te recomienden algún cover. La razón es simple: los covers, cuando bien les va, suenan de manera muy similar al original, lo que hace de éstos pues… innecesarios, por decirlo lo más suave posible. Y es que, en efecto, nadie quiere escuchar o ver algo que ya se hizo sin ningún cambio aparente (o no todo el tiempo). Pero, ¿entonces por qué los músicos creen que eso los llevará a algún lado? Como no me queda claro, mi pensamiento más simplista es que ni siquiera han pensado en la posibilidad de llegar a algo. Asimismo, el confort de representar una obra que ya ha sido aclamada por el público es, en cierta medida, una droga de la que muy pocos de descobijan para buscar aventuras propias. Es entonces que se les aplaude a los que de verdad convierten una pieza original, mediante pequeños o medianos ajustes, en una, podría decirse, de autoría propia, misma a la que se le deja el título de “cover” por ser amable ante quien sentó las pautas para que ésta fuera posible. Así veo el tema “But You Don’t Know”, primer sencillo del álbum Nove por parte del ucraniano Pavel Lenchenko, mejor conocido como Cepasa.

En este tema de electrónica, inspirada por una canción original situada entre las baladas pop y el R&B, nace un rework viciado de melodías delicadas y sumamente letárgicas, donde lo estético se concentra en lo lineal a través de una estructura sólida que da una base adecuada para trabajar -con pequeños detalles- la última capa. Ésta, que va desde secuencias discretas y algunas notas esporádicas entre chillidos tuneados, se encarga de enmarcar toda la obra y adornarla lo suficiente como para evitar la podredumbre sonora y rítmica. A veces lo complicado no está en añadir más notas, sino en conservar las mínimas necesarias para no romper la atmósfera. Y es ahí donde Cepasa se es fiel a sí mismo: trabajando algo ajeno -a manera de reconocimiento- para llevarlo a términos personales sin caer en la copia.

Nove verá la luz el día de mañana, 30 de septiembre, a través de iTunes, por lo que deben seguir a Cepasa por medio de Facebook para estar al tanto de las novedades.

But You Don' Know

Video

Fonobisa - "8:59"

Domingo 28 de septiembre, 2014   / Bad Pop

Muchos de ustedes podrán conocer a Fonobisa por sus constantes colaboraciones en todo el circuito electrónico musical del país (ya sea bajo este pseudónimo o como Cltrlsndtrck), pero no hay que olvidar su obra maestra: 12:68. Se trata del EP lanzado el año pasado a través de Bad Pop, cual contara con un total de siete temas y la participación de Marinero, Pájaro sin alas, Matilda Manzana, Onenina e Hiram Martínez. Vamos, ¿cómo olvidar “6:06” o “5:17”, estrenadas respectivamente en From Outer Space y Noisey? Seríamos necios de pensar que no se suma a Siete Catorce, Wyno o Mock The Zuma como uno de los actos más emblemáticos del underground mexicano actual. Sin embargo, cuando se piensa en el acto en vivo por parte de Edgar Mota, no se piensa tanto en estos temas, sino que la mente se remonta a las pesadillas, a la ilusión, a las calles laberínticas en una tarde lluviosa de aquellas veces en que nos perdimos saliendo del after, o para ser más precisos: en “8:59”. ¿Qué tiene este track que no tengan los demás? A mi parecer, éste sustenta de mejor forma los trazos eclécticos y erráticos del tapatío. Y esto no lo digo sólo porque me gusten las palabras esdrújulas empezadas con “e” y de terminación “ticos”. Hay una verdadera soltura en el montaje paranoico que Mota nos presenta. Por hacer una comparación de estupidez descomunal, apenas hace unas semanas pensaba en cómo “Tripping” de Robbie Williams era un excelente escenario a manera de limbo existencial, y, para esto, creo que ocho cincuenta y nueve podría ser una representación inconsciente de aquella obra. Claro, sobre una base completamente diferente, un enojo con el entorno casi enfermizo y un afán en el hacer ambiental.

Por ello, o por azares de la vida, Matilde Audiovisuales decidió crear una historia visual alrededor del marco caótico que es “8:59?, representándolo mediante un sueño incómodo -quizás lúcido- donde el protagonista parece hallarse en una tormenta cual no sabe si está dentro de su cabeza o en el exterior. Así, estos jóvenes chilenos de Valparaíso otorgan un digno clip de lo que todos llegamos a imaginar mientras escuchábamos a Fonobisa, además de volverse el primero para el mexicano.

8:59

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