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/ Sábado 23 de marzo, 2013 a las 05:21 pm  

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@Banda Chilena / Fakuta / Festival Nrmal 2013

Al Festival Nrmal llegó la novedad de experimentar no sólo con un día de actividades, sino con cinco. Desde showcases, proyecciones y módulos ya conocidos (festival, mercadito y área tanto de arte como de comida), todo se anunció -muy bien distribuido- para llevarse a cabo en la segunda semana de marzo de miércoles a domingo, en su mayoría, desarrollándose a pocas horas antes de la media noche. Pero no sólo eso. Algo que puso variadas muecas en los seguidores del festival, además de lo barato que resultó el boleto en preventa, fue el ver un nuevo apartado dedicado exclusivamente a actos de metal, cual bautizaron como Escenario Negro, dando en esta cuarta edición un aproximado de 80 bandas nacionales e internacionales. A partir de esta noticia se supo que sería una experiencia complétamente nueva, dejando de lado el hecho de si ya habías asistido a otra de sus ediciones; se renovó lo suficiente para crear algo llamativo e interesante, al menos a como nunca antes se había visto en un proyecto de esta índole en México. Aunque claro; la pregunta radicaba en si cumpliría con lo prometido.

De mi parte fui con una actitud relajada ante lo que podía dar para disfrutar al máximo todo lo que éste pudiera ofrecer, ya que si algo aprendí en mi visita del año pasado a San Pedro Garza García, fue que no todo lo planeado sale al pie de la letra (como que el disparador de tu cámara se atasque), mas la música le llega a uno queriendo o no ya sea de una u otra forma… y si consideramos que son eventos diseñados para que conozcas propuestas nuevas, me pareció que sin esfuerzo me llevaría cosas buenas de ahí. Mi preocupación se fijó más ante la posibilidad de quedarme sin techo en algún lugar peligroso a altas horas de la madrugada (lo que de hecho sí sucedió, pero en esta ocasión no viene al caso).

Mis actividades empezaron el viernes 8, cuando sin lugar a dudas estaría presente en el Chilena Banda: showcase donde cada uno de sus actos era merecedor a llamarse protagonista. De Pamela Sepúlveda a Alex Anwandter, y pasando por Gepe y MKRNI, todo apuntaba a una exquisitez de pop vanguardista y electrónica dance. Me adelantaré y diré que tuvo su magia (incluso de lo mejor del festival), pero tendremos que considerar que cualquier adjetivo por debajo de espectacular hubiera sido una calificación no aprobatoria para la calidad y talento que estos nombres implican (lo que casi pasa). No esperando encontrarme con esto en mi primer noche por San Pedro, hallé la falla imperdonable de dejar un lugar tan pequeño y poco adecuado a una de las presentaciones que más se pretendían como favoritas, cuando de primera vista no daba para más que no fuera un DJ Set. A pesar de esto, y que la convivencia con meseros y demás personal del Gómez fue para salir sin pagar, los pegadores temas que Fakuta ofreció de inicio y la secuela por parte del nuevo chileno preferido de México (Gepe) dieron aplomo entre los colegas para sobrellevar la velada y mejor dejar ocupada la mente en estar lo más cerca posible del mini-escenario para así al menos alcanzar a escuchar algo, y con un poco de suerte poder tocar al ídolo juvenil Alex Anwandter, que, a como ya me acostumbró, hizo gala de sus aclamados pasos de baile así como de sus temas “Tatuaje” y “Cómo puedes vivir contigo mismo?”, no sin antes calentar garganta con “Cabros” (cual por fin pude escucharle en vivo), dejando en claro que a presentaciones emotivas, pocas como las de él. Dicho esto, -quizás porque la gente se dispersó al ser algo más bailable- se notó mayor soltura y comodidad entre los chicos de MAKARONI (aka MKRNI), quienes no dudo hayan ganado muchísimos adeptos después de tan hipnótica aparición.

Alex Anwandter / Festival Nrmal 2013

Alex Anwandter / Festival Nrmal 2013

Tan pronto terminó el showcase en el Gómez nos lanzamos al siguiente, que poco antes de acabar, aún estaba ofreciendo la opción más viable para continuar la noche. No obstante, después de pagar una cantidad algo elevada para el no tan corto pero sí rápido desplazamiento a Chipinque, llegamos a un lugar que más que atinar a dar atmósfera valemadrista con espacios reducidos y poco iluminados, era una trampa mortal para aquellos despistados que no atinan a caminar sin dar un paso en falso. Afortunadamente sólo faltaba LAO para irnos de allí, lo que no fue muy difícil, pues más que atraer, la escena que guardo en mi mente de aquellos momentos daba la impresión de ser la de un rave a mitad de un bosque (lo cual en un sueño está de pelos, pero que en la realidad sólo te propicia querer regresar a platicar con tus amigos de lo ocurrido en el día), donde lo positivo se vio a cuando ya me iba, pues Lauro Robles soltó un set tribalero menos pulcro que casi me hace regresar. Otra cosa totalmente distinta estaría diciendo de haber llegado antes, eso que ni qué.

La noche previa al magno-evento culminó como una a la que se le pudo exigir más, pero que por pequeños detalles valió todo el cansancio de moverse de aquí para allá (contando los 40 minutos que esperamos por el autobús de regreso al Safi -cual me cuentan sí llegó pero 20 minutos retrasado-). ¿Y ven que dije lo manchado del costo de viajar en taxi? Pues ni cerca: el siguiente nos dejó caer casi el cuádruple por ir tantito más lejos.

Festival Nrmal 2013

@Parque del Ferrocarril / Festival Nrmal 2013

A la mañana siguiente, con una desvelada innecesaria que la vida me jugó como broma, de la manera más viable y poco costosa (metro) me dirigí al Parque del Ferrocarril,  al cual llegué no sin antes darle una vuelta de lo más estúpida al Estadio de Béisbol así  como a parte de la Universidad, pues aparentemente aquel parque es desconocido para todos los habitantes de Monterrey. Una vez dentro, corrí para alcanzar las últimas canciones de Capullo (“Pretextos” y “Merequeteke“), quien estaba abriendo el Escenario Rojo a media hora de haber empezado la parafernalia que aguardaba a lo largo de ese día. A ese punto, no me había percatado de la locación como tal; apenas y había marcado algunas bandas que no me podía permitir dejar de ver. Llegué como Juan por su casa directo a gozar con algo de merengue y con la fina intención de aventar una moneda para saber qué siguiente acto esperaría. Más que al azar, la elección fue encontrarnos con Haciendo el Mal en la carpa Panamérika para no tener que movernos cuando llegara Matilda Manzana. Dicha agrupación se valió de diversos instrumentos para otorgar un desempeño grato: Cello, teclado y percusiones varias (charrasca) fueron algunos de ellos. Y aunque recuerdo que la mayoría de sus temas contienen vocales, hubo una última canción instrumental que fue el punto cúspide de su presentación. Una nítida ambientación que contrastó con un Óscar Rodríguez que llegaba inspirado para dar un show más prendido que de costumbre, ya que, con algunas manos más de lo habitual, se le vio menos apresurado. En palabras de él, fue una de las presentaciones donde se sintió mejor con su desempeño (o algo así le leí en twitter). Aún así, si no se animó a tocar “Marula” en el Nrmal, que es un festival que no hace fuchi a los tracks no vocalizados… ¿dónde más podrá hacerlo? Empiezo a creer que no escucharé esa canción en vivo.

Con el tiempo suficiente para saludar a cuanto amigo por internet vi, además de añadir una coca como única comida del día, pasé por primera vez al Escenario Azul, donde sabía que me esperaba uno de los mejores espectáculos que Tijuana puede ofrecer. No soy seguidor en digital de San Pedro El Cortez, porque la realidad es que ni siquiera los he googleado desde que los conozco, pero el hablar de su acto en vivo es una cosa distinta: no me los perdería si está dentro de mis posibilidades. Digamos que no es requisito saberse letra, coreografía o demás charlatanería para verlos; el garage rock que impulsa su prendida actitud da pie a movimientos involuntarios en el cuerpo, tanto así que no he visto fiesta con ellos que no acabe en slam. Un momento estás volteando a ver los buenos trancazos que se mete la fanaticada y al siguiente una guitarra vuela por los aires, quiero creer, siempre dirigida a una zona donde no hay personas o están atentas para agarrarla.

Festival Nrmal 2013

San Pedro El Cortez / Festival Nrmal 2013

Nunca defraudando, de San Pedro El Cortez fuimos al stage más cercano (el Rojo), en mi caso, por ser el que estaba ofreciendo muy buena sombra en esos momentos. Ahí ya se encontraba una banda chilena de nombre The Holydrug Couple, quien sin mucho revuelo mantuvo un set discreto, muy a tono con su onda psicodélica ambiental. Llevada a lo magnífico, se mantuvo de principio a fin como el mejor soundtrack para descansar la mente y alejar los pensamientos negativos. Como intuí, sin esperarlo ya tenía la primera banda que habría de buscar llegando a casa, cual en punto de las cinco ya se estaba llevando buena cantidad de aplausos por los que allí estábamos. Porque, más allá del tiempo que nos regaló tocando para nosotros, ofreció viajes gratuitos a los mejores sitios del mundo en un abrir y cerrar de ojos.

Hasta no regresar al Escenario Rojo para recibir a otros chilenos espectaculares (Protistas), no tuve grandes planes. De hecho, no recuerdo muy bien qué estuve haciendo, a menos que todo ese tiempo me lo haya gastado dándome mi vuelta por el Mercadito, pues nada más recuerdo el haber comprado el disco de Gepe (GP) en uno de los stands, sólo para después quedarme junto a la rampa de acrobacias viendo cómo el Escenario Negro no se llenaba en absoluto para esas horas. Eso es lo único que me viene a la mente, pero a como dice un buen libro que estoy leyendo, los momentos del día a día son como los sueños: si no recuerdas es porque seguramente no pasó, quedando así sólo el olvido, que es la sensación de algo ocurrido mas no existente. En otras palabras; no trataré de exprimirme el cerebro, ya que si no salen los recuerdos a la primera o a la segunda, es porque quizás nunca existieron: no son importantes. Recuerdo el estar a metro y medio de Protistas, cubriéndome del sol detrás de una columna que ofrecía muy buena sombra, disfrutando así de manera más cómoda sus canciones, las cuales sinceramente no pude diferenciar. Ya no sabía si eran parte de Las Cruces o de Nortinas War, esto entre un público considerable para un grupo que -siento- no ha recibido la gran difusión por parte de los medios mexicanos. Y aunque me fui contento con lo escuchado, la poca actividad arriba del escenario, más la norteada que me di con las canciones, hizo que el ideal de ver a los de Santiago se reflejara en algo menos de lo esperado. Que si bien son una excelente banda, no fueron la gran revelación que al menos yo esperaba.

El final de éstos no fue tanto un cierre glamoroso, ya que si la memoria no me falla, 60 Tigres irrumpió con su show sin dejar despedirse a los de América del Sur a sus anchas. Así, con ligeros aplausos y caras de “gracias por visitarnos”, todos nos pegamos a la muchedumbre que ya se formaba para escuchar a los de casa. No pasó mucho para saber cómo habían sido extrañados durante su período de separación (aunque proyectos muy buenos salieron de allí), pues con canciones como “Picoso”, “Modelos sin personalidad” y “24 Horas” se hicieron queridos y bien recibidos por los presentes, que sin excepción alguna movían el pie, la cabeza o ya de plano bailaban al ritmo funky de su rock pop.

Protistas / Festival Nrmal 2013

Protistas / Festival Nrmal 2013

Sin rumbo fijo, terminé por instalarme en el Escenario Amarillo, ahora más conocido como el Panamérika, donde me encontré a Pierre Lestruhaut (en quien recae toda mi confianza), mismo que me recomendó quedarme a ver lo que estaba por ocurrir. El nombre de Dustin Wong no me teletransportó a nada, y aún cuando me intentaron explicar su participación como miembro de la banda Ponytail, no pasó de ser un intento en vano. Agarró su guitarra, puso una serie de pedales a sus pies (sólo cubiertos por calcetines bicolores o dispares) y mostró destreza innata para con ésta desde los primeros acordes. Tanto su carisma como elocuencia al crear paisajes auditivos lo posicionaron como una revelación placentera para quienes no sabían qué esperar. Se ganó el cariño del público tan rápido que no sabría decir cuántos temas habían transcurrido. Para su clímax el reloj no estuvo de su lado; le dieron aviso de cortar el set a mitad de un track que estaba haciendo estrellas en los ojos de los ahí presentes y no hubo más remedio que ir apagando los motores. Bajando poco a poco el volumen, los cándidos gritos de los fans no faltaron, lo que indicaba uno de los instantes más afectivos del festival.

Como White Ninja continuaría poco después en esa misma plataforma, y a como me llamaba la atención Fear of Men al haberlos visto mencionados en tantos blogs de mi agrado, no hubo problema en presenciar lo que estos cuatro jóvenes de Inglaterra tenían que ofrecer. Si bien unos temas pop que les escuché en sus inicios no alcanzaron a prender la mecha que hay en mí, lo que transmitieron bajo esa carpa fue el empujón necesario para verlos llegar lejos en un entorno musical donde tienen todo lo necesario para triunfar. Presencia en el escenario y bellas chicas fue lo que marcó camino durante unas cuantas canciones que, como “Mosaics“, resaltaban el poderío embellecedor que posee Fear of Men.

Lo que no me esperé fue que White Ninja sonara algo diferente a como lo hace a través de la red (era la primera vez que los veía en vivo). Quizás me encapsulé a quererlos oír tal cual los conocía. Entendí que gustan de ponerle sabor errático a sus shows, tratando de imitar su propio sonido con una alineación que complementaba sintetizadores con bajo y batería. No obstante, no fue algo que me agradara del todo al no ser un sonido envolvente, cadencioso y oscuro, no a como se veía en los folletos. Lo sentí light. Aún así, entusiasta por lo que hace esta banda, escuché tres temas clave (entre ellos “PCU” y “El Alfa”), suficientes para sentir que no me los perdía del todo. Esto mientras agarraba valor para ir al encuentro de un Mac DeMarco aguardando en el Escenario Rojo. En sí, de éste no disfruté tanto su música. Me instalé a un costado de la plataforma y visualicé con lujo de detalle cómo Mac DeMarco -en su última canción- fue llevado en manos por el público a dar una vuelta (al estilo ganador) a lo largo del campo de personas que lo estaban viendo, que no eran pocas. Al final todos hacían coro a “Together”, algunos ya hablando de cómo le contarían a sus nietos de la vez que cargaron a aquel rockero de Canadá.

A esas instancias, alejado de mis amigos, y suponiendo que al menos uno de ellos estaría viendo a Sky Ferreira a unos metros de distancia, me dirigí a ver a uno de los headliners del Festival Nrmal. Era más que obvio que no alcanzaría un lugar privilegiado, y así fue. Pero estuvo bien; en vez de eso me acosté en el poco pasto que había de ese lado (contrario a los carros chocones) e incluso me perdí unos buenos minutos entre que cerraba los ojos para aminorar el cansancio, aparte, claro, para alejar los comentarios poco humorísticos que Sky Ferreira se encargó de hacer en la primera mitad de su show cada que finalizaba una de sus canciones, por lo general agradeciendo por las cosas que le regalaban y contestando lo que le gritaban con un tono de voz muy irritante que de verdad espero sea forzado. Seguramente vio el show pasado de Grimes en el Nrmal y pensó que sería divertido repetir la dosis de niña melosa e infantil que a los jóvenes tanto les moja los chones. Y hablando de éstos, ¿para qué llevar falda tan corta si te va a dar vergüenza cuando se te vea de más? Pero dejando de lado mi lado mamón, cuando esta chica entraba de lleno a las canciones era con una actitud totalmente diferente, debo decir, bastante centralizada a dejar todo en el escenario. Y su voz, sí, algo que destacar.

Mueran Humanos / Festival Nrmal 2013

Mueran Humanos / Festival Nrmal 2013

En lo que decidí si pararme o no, para cuando volví al Escenario Amarillo (cual parecía la tendencia del día) me tocó presenciar otra nueva propuesta que hasta entonces sólo conocía de nombre. Mueran Humanos, en comentarios hechos por cercanos y conocedores, fue lo mejor que le pudo pasar al Panamérika (después de María y José, por supuesto). En cambio, yo no supe conectar a como todos lo hicieron o a como todos fingieron. “Culpable” estuvo de pelos, no se puede decir otra cosa, pero lo que hace esta pareja argentina no es algo que te tragues de una sentada, mucho menos en un ambiente hostil donde el audio casi nunca es el idóneo. Creo que si en estos momentos me adentro en su álbum y lo escucho unas cuantas veces, habrá parte de mí recriminándome por no haber gozado al máximo su acto en vivo, mas el hubiera no existe y en su momento sólo obtuve el vaso medio vacío.

(Lo siguiente es extraño: sé que me quedé en ese stage para esperar a María y José, pues de dos cosas estaba seguro. 1.- Podría escuchar “Tormento” y 2.- Encontraría a todos mis amigos. Lo que juro no registra mi mente es el hecho de haber escuchado a Maniquí Lazer, así que eso lo dejaremos como un misterio sin resolver.)

El rey de reyes llegó a escenario (cual curiosamente no alcanzó a tocar esa canción) y no hizo falta ni voltear a ver para saberlo. Los gritos al estilo lobuki delataron al tijuanense en su preparación para empezar el espectáculo. Para mí, apenas la segunda vez que lo checaba en persona, y vaya que fue una tremenda diferencia en cuanto al caluroso apoyo que recibía sin siquiera haber empezado. Diciéndolo de la manera más fácil; se volvieron locos en cuanto se puso detrás de la laptop -que fuera adornada por varios stickers- para dejar correr las secuencias de sus mejores hits (porque casi todos son hits). Más cantado que el agua, complació a una carpa Panamérika casi llena con su último sencillo, “Ultra”, no son antes hacer presente parte de su repertorio como Tony Gallardo II. “Mi Presa”, “Líder Juvenil” y “Tormento” mantuvieron el ánimo de los presentes hasta donde su energía se los permitía. No creo que haya habido alma triste en ese lapso, pues además del contenido habitual que esperarías de María y José, también se agradeció la entrega de Óscar de Matilda Manzana por hacer del evento aún más especial, para lo que después también se le uniría -me parece- Orlando de Husky en la batería y un rapero misterioso al cual no se le entendía nada. Hasta el día de hoy, sigo sin conocer a alguien que haya ido a ver a Ariel Pink.

Cuando alguien que se pasó todo el tiempo frente al escenario durante la exhibición de Antonio les dice (con total seguridad) que fue lo mejor del Festival Nrmal, me perdonan, deben creerle. No necesité saber qué pasaba a mi espalda para darme cuenta de que el lugar estaba caído en aprecio por el de Baja California. Que no había persona quieta ante los versos y beats que en esa tienda se escuchaban. En resumen, era otra onda; era una fiesta.

Si bien me hubiera gustado ver algunos actos más (como el de Javier Estrada y Santos), el fantasma del Gómez hizo sus estragos: tuve que retirarme del Parque del Ferrocarril para ir por mi IFE, cual los del bar no me devolvieron y yo olvidé reclamar a la hora de irme. Algo que no podía permitirme perder, ya saben, por aquello de tener que identificarte en el aeropuerto. Aunque, añadiré, que poco antes de salir, una explosión me detuvo por varios minutos. Nguzunguzu (nombre que ahora jamás olvidaré) se tomó muy en serio lo que consiguió Tony Gallardo, por lo que desde iniciada su curaduría musical, estos chicos desencadenaron un demonio tribalero como pocas veces he presenciado en vivo. Doliéndome mucho, hasta ahí me duró el gusto en el penúltimo día de actividades Nrmal.

Festival Nrmal 2013

@Sierra Sagra / Festival Nrmal 2013

La pandilla con la que anduve los dos días pasados terminó por convertirse en un equipo de tres (con invitados repentinos), lo cual significó despedirme de personas maravillosas que quién sabe cuándo vuelva a ver. No tan arriba el optimismo, la destino siguiente era Sierra Sagra y para allá nos aventuramos por el deseo de ver a Algodón Egipcio y Las Ardillas.

Habremos llegado a pocas canciones de que Cheky terminara su presentación, lo que de verdad fue una pena. Nuevamente sin fijarme en los detalles, noté algo tarde la pequeña magia del lugar: una casa enorme a las faldas de un cerro, cual patio trasero sirvió como abrevadero para saciar la sed musical de los incansables visitantes. En los pocos minutos que tuve el placer de escuchar parte de La Lucha Constante, tuve momentos lúcidos donde esclarecí que no había otro lugar en donde quisiera estar. Pasaban personas que sólo conocía de internet, pero que de alguna manera se sentían muy cercanas. No parecía real. Y aunque el paisaje de la ciudad era bello, el recibimiento no fue ni bueno ni malo. La gente alrededor estaba más atenta a platicar con sus cuates. Algodón Egipcio terminó y cedió el lugar a Jamaican Queens, banda de trap pop semi-tropicalizado que se sintió como una indicada para empezar a subir el tono en el que se encontraba la Pool Party. En mi opinión, cosa que se logró en una cantidad aceptable, mas por la ida al baño (que a esa hora estaba a fila de 20 minutos) y la pauta “hipnótica” del acto siguiente, Cuchillo, los ánimos se calmaron. Casablanca se dividió en dos bandos: los que buscaban algo relajado en qué ocupar su tiempo (como escuchar a esta banda psicodélica de España) y los que buscaban trago para esperar a una tal Kitty Pryde. Intenté preguntar quién era y por qué tanto alboroto, pero de respuestas como “es una tumblrstar” y “está chistosita” parecía que no iba a pasar. Antes de aparecer me esclarecieron la duda: se trataba de una rapera linda muy controvertida, sobre todo por el alto grato de “swag” que lleva a la exageración tras un velo rosa. En vivo, ocurrió algo que nunca había visto. Las personas se congregaron frente a un escenario por primera vez a oscuras debido a la hora, donde, Kitty Pryde, más que un espectáculo, daba la impresión de ser una atracción. Sí, hubo quien la vitoreaba y le seguía su onda -para mí- bastante sosa, pero muchos no pasaban de tener la vista fija en su siguiente movimiento, como para saber si no se trataba de un holograma. Disculpándose por la mala calidad del audio, de entre lo rescatable se debe hacer hincapié en lo bueno de los samples que daban cuerpo a todo su acto.

La de Florida se despidió, no sin antes recordarnos como mil veces lo apagados que somos, con esto dejando sólo una cosa en claro: Las Ardillas estaban a minutos de tocar. De ser sincero, tenía conocimiento de que éste era un proyecto alterno a Dávila 666, desgraciadamente apenas los iría a conocer. Lo que tenía era un recomendación ferviente por parte de Enrique Coyotzi y la esperanza de que cualquier cosa después de la rapera podría regresarme la voluntad de seguir en pie.

Con algunos contratiempos que amenazaban con terminar la pool party poco más temprano, Las Ardillas consiguieron salir antes de que toda la gente escapara a sus respectivos hogares. Una clara escena de que Kitty sí fue el centro de atracción. Pero, sin ningún problema, los de Puerto Rico tocaron a como si se estuvieran jugando la vida en ello. Se unieron a Alex Anwandter, María y José, Dustin Wong y San Pedro El Cortez como las mejores presentaciones a destacar. Pero al contrario de esta última (SPEC), estos caribeños se sintieron más íntimos aún cuando sus temas crean un desastre en el escenario (cual básicamente se perdió entre la gente). De nueva cuenta, cada uno de los ahí presentes se unieron al mini slam y cantaron temas como “Algún Día” a todo pulmón, como un grito de guerra previo a la culminación de la mejor serie de eventos que se ha hecho en los últimos años. Para quien estuvo ahí, sabe que fue de los momentos más emotivos del Nrmal.

Al final sólo queda agradecer a los chicos de Nrmal (y a todos los que dieron soporte) por continuar con un festival que permite la difusión de incontables artistas, que no sólo queda en eso. Se reforma la imagen de una ciudad, la de un país entero y se forjan nuevas amistades, lo que permite hablar de un apoyo parejo por parte de muchos promotores así como de bandas, no importando género o estado. La verdad, a comparación de los años de sequía artística que sufrió México hace algunos ayeres, no se le había visto tan prometedor futuro como ahora. Esperemos estar ahí para el siguiente año.

Las Ardillas / Festival Nrmal 2013

Las Ardillas / Festival Nrmal 2013

Protistas / Festival Nrmal 2013

Protistas / Festival Nrmal 2013

Protistas / Festival Nrmal 2013

Protistas / Festival Nrmal 2013

Las Ardillas / Festival Nrmal 2013

Las Ardillas / Festival Nrmal 2013

Enrique Coyotzi / Festival Nrmal 2013

Enrique Coyotzi / Festival Nrmal 2013

MKRNI / Festival Nrmal 2013

MKRNI / Festival Nrmal 2013

Enrique Coyotzi y Pierre / Festival Nrmal 2013

Enrique Coyotzi y Pierre / Festival Nrmal 2013

Protistas / Festival Nrmal 2013

Protistas / Festival Nrmal 2013

Festival Nrmal 2013

Festival Nrmal 2013

Las Ardillas / Festival Nrmal 2013

Las Ardillas / Festival Nrmal 2013

Alex Anwandter / Festival Nrmal 2013

Alex Anwandter / Festival Nrmal 2013

Gepe / Festival Nrmal 2013

Gepe / Festival Nrmal 2013

Souad socializando / Festival Nrmal 2013

Souad socializando / Festival Nrmal 2013

Las Ardillas / Festival Nrmal 2013

Las Ardillas / Festival Nrmal 2013

Festival Nrmal 2013

Festival Nrmal 2013

Coyotzi y Souad / Festival Nrmal 2013

Coyotzi y Souad / Festival Nrmal 2013

Capullo / Festival Nrmal 2013

Capullo / Festival Nrmal 2013

Cuis, Pierre y una chica / Festival Nrmal 2013

Cuis, Pierre y una chica / Festival Nrmal 2013

Festival Nrmal 2013

Festival Nrmal 2013

Fonobisa, Peras y Manzanas, Nancy y Matilda Manzana / Festival Nrmal 2013

Fonobisa, Peras y Manzanas, Nancy y Matilda Manzana / Festival Nrmal 2013

Festival Nrmal 2013

Festival Nrmal 2013

Jamaican

Jamaican Queens / Festival Nrmal 2013

Festival Nrmal 2013

Festival Nrmal 2013

Club Fonograma / Festival Nrmal 2013

Club Fonograma / Festival Nrmal 2013

El proyecto Nrmal es uno de los más interesantes en cuanto a artistas musicales emergentes, ya sean éstos nacionales o extranjeros, eso es algo que no se puede desmentir sino sólo aplaudir. Aquel esfuerzo que hacen a diario los llevó a elaborar un festival de arte para poder llevar su visión a un plano físico, que no sólo abarcara páginas web. No hace falta decir que dicho festival se vuelve más rico y alcanza más entusiastas en cada nueva edición. Ésta, la tercera, no fue la excepción. El propósito, que era darle un lugar de difusión así como de presentación a nuevas bandas y artistas fue un éxito rotundo. Pero bueno, vamos por partes:

Antes de que éste diera siquiera inicio (hablo de días antes), muchas de las quejas se debieron a que el line-up no era tan reconocible como el del año anterior, donde muchos alegaron que habían exagerado en lo escondidas de las propuestas. Pero vamos, que ésos son comentarios sin sentido, pues el chiste es dar a conocer y hacerse de un cartel que no podrías ver en otro lugar. Por ello había una de dos: o te estudiabas todas las agrupaciones desde los links que daban de referencia en su portal, o -la que yo apliqué- hacerte de tus bandas conocidas y aventurarte por descubrir en pleno acto las que no conocieras (aparte de que según yo no eran tan sacadas del garage).

Sobre el orden del festival no habría mucho que decir, pues los únicos inconvenientes que noté fue que hubo un retraso significativo en el escenario Panamérika y, casi sin repercusiones, el cambio repentino de horarios entre Greatest Hits – AraabMuzik y Unknown Mortal Orchestra – Astro. En general la organización estuvo de diez, siempre muy atentos y consiguiendo el cometido de éste al cien por ciento. Lo demás quedó en la presencia de los invitados a presentar su música y los invitados a escucharla.

Desde lo que fue mi experiencia, he de decir que hacer un viaje de 12 horas en camión hasta Monterrey te deja en desventaja para poder disfrutar a full lo que el Nrmal ofrecía. De hecho no conseguí hacerlo. Opté por dejar pasar la primera hora del evento, llegando muy en punto de las 2 para darme una vuelta por el lugar y familiarizarme con él antes de llegar a mi primer destino, que no era otro sino el escenario MtyMx, donde se estaría presentando Greatest Hits a las 2:30. Ahí fue cuando ocurrió el fallo que les menciono, pues mientras yo me daba mis vueltas por el parque Diego Rivera, Greatest Hits daba su show antes que AraabMuzik, contrario a lo que mi folleto, muy lindo, por cierto, del festival me decía (aunque al final me di cuenta que en recepción del Novotel estaba la corrección en gigante). Así pues, no hubo de otra que chutarme la primera presentación de una de las bandas desconocidas para mí, con mucha emoción, claro, pues era una que muchos aclamaban, así como se quejaban de su temprana aparición (esto debido a que más tarde estarían en el SxSW). Y sí, desde que Abraham Orellana hizo uso de su MPC entendí la euforia de la gente alrededor: la energía que imprimía era hasta cierto punto poco merecedora de la gente presente a esa hora, de igual manera logrando el frenesí entre los asistentes que en ningún instante desistieron por intentar tocar el cielo con gestos típicos a los usados por los MCs.

Mi primera impresión fue buena, y dicen que ésa es la más importante. Para mala fortuna mía, al mismo tiempo que me preguntaba si el chico de la gorra que andaba quemando junto a Abraham era parte de la banda (pues nunca hizo nada), el disparador de mi cámara se atascó repentinamente. Ya imaginarán la frustración de viajar medio día completo sólo para llegar y tomar fotos de la primera banda que ves. Una reverenda porquería; no se lo deseo a nadie.

Yo no me quería tragar el enojo: fue el mismo lugar y la gente quien poco a poco me hizo olvidarlo, sin dejar de lado a Adrianigual, banda chilena que se postró con confianza en el escenario Nrmal a hacer corear a los presentes pistas de su disco Éxito Mundial. Sin duda una de las maravillas que se pudieron observar el pasado 10 de marzo, donde el pop bailable de estos jóvenes dejó con ganas de más. Así las horas avanzaban y el hambre empezaba a hacerse de un lugar en las mentes de los asistentes, en mi personal caso aprovechando los latigazos shoegazeros que se aventaba la banda Dive (los que muchos nombraron como “Los Pordioseros”) para ir a buscar unas buenas alitas a los puestos de comida, no dejando el asiento y los bocadillos hasta que se pudo escuchar el último corrido de Juan Cirerol. No obstante, aunque la atmósfera era agradable, hacía falta la acción que tanto deseas presenciar cuando asistes a este tipo de parajes, lo que me llevó a visitar a Los Negretes y su garage bluesero para comprobar si era cierto que eran tan prendidos como se vio en su Take Away Show. Nuevamente la poca asistencia a tempranas horas (y puesto que era el escenario más pequeño) invalidaron gran parte del acto de éstos, quienes para el final incluso invitaron a algunas de sus féminas entusiastas a subirse a bailar al escenario.

Otro gran combo que se vivió fue el que ofrecieron los chicos de Unknown Mortal Orchestra y la banda chilena Astro (cual yo no quería ver, pero tuve porque la primera mencionada llegó tarde -gracias a Dios). Los hispano-hablantes dieron cátedra en cómo se debe cautivar a la audiencia, con un audio que permitía fueran entendibles las vocales -muy importantes en su música- para así empezar a valer el frío que todos tuvimos que soportar, que no era nada comparada a la impresión de dolor que causaba ver el sangrar debido al rasgueo del guitarrista principal, quien a pesar de ello nunca hizo caso al respecto (o quizá ni se dio cuenta). Como fuera, ya era grato haber estado ahí, y más aún lo fue cuando se dio aviso de que UMO sí estaría tocando a pesar de todo. Lo que no entendí fue que, muy aparte de lo bien que se lucieron (en especial Ruban Neilson) en la destreza para tocar sus instrumentos, la gente pareció estar conforme y hasta inmutada cuando la elocuencia sesentera (muy psicodélica) abandonó el escenario; con unos cuantos aplausos y un sólo grito de “U ROCK” por parte de un fan (cual fue contestado con un modesto “thank you”), Unknown Mortal Orchestra se despidió del Nrmal, no sin ello siendo uno de los mejores actos.

Más tarde en el mismo escenario dio inicio una de las primeras presentaciones estelares: Grimes había causado revuelo desde que se le vio merodeando cerca de allí, haciendo que todos balbucearan en el instante mismo en que subió a la puesta, nada más para guardar silencio mientras se asentaban los últimos retoques. No pasó casi nada para cuando Claire Boucher anunció que estaba bajoneada porque no había llegado con su equipo completo al festival por una situación en el aeropuerto, excusándose de antemano por cualquier mal acontecer en el presente cercano. Y, bueno, así fue. No negaré que seguramente fue algo que la mayoría de las personas disfrutaron hasta el orgasmo, pues desde su voz, las melodías que no aflojaron el paso y la singular belleza en sus movimientos y persona embobaron a la gente (incluido yo), pero tampoco diré que todo fue de ensueño, pues vaya que cagaba el palo cada una de las veces que se bloqueaba y aludía sus errores alegando que su sintetizador no era el de cajón. Bien pudo lamentarse menos y ganarse al público por su esfuerzo y no por empatía.

De ahí pasé a bailarle un poco con Travis Egedy (mucho más animado a como sentí a James Ferraro horas después): vato de Colorado que trabaja su música bajo el nombre de Pictureplane. Escuché, si no mal recuerdo, la parte final de su darkwave set, muy a tono con el anochecer que ya estaba dando señales de lo hermosa que se podría ver La Luna aquel día. Aunado a ello, y para no perder la bonita costumbre, Travis, decidido a cerrar con broche de oro, asintió que para su último acto contaba con una dulce sorpresa, que sin equívoco resultó ser una piñata que estaba muy dispuesto a destrozar (así se le veía). Ya sea porque los gritos cesaron, debido a que todos esperaban ver lo que hacía, el chico pudo haberse sentido fuera de lugar (por aquello de que su chow pudiera malinterpretarse en un acto racista -más o menos así le leí la expresión de su rostro (cual me dio risa)- ) por lo que mejor invitó a un espectador a hacer la labor de mal partir dicho entretenimiento, para terminar con paletas y dulcesillos varios por todo el escenario, pues en realidad muy pocos nos llegaron. Y si bien el concluir no le quedó tan espectacular a como en teoría se visualizaba, fue otro highlight para el MtyMx.

Sin intención de quedarme un momento más en los primeros dos escenarios, por miedo a perderme a Alex Anwandter, corrí al más alejado sólo para encontrarme con que Sonido San Francisco aún estaba arriba de él. A juzgar por la bolita de gente que se hizo alrededor, así como los incesantes bailarines que aprovecharon los espacios abiertos, debió haber sido la presentación que más puso a saltar a la fanaticada, por demás incitando a lo cadencioso. Lamentablemente (para ellos) digo que “debió haber sido”, mas no lo fue. Y no se necesitó mucho tiempo para darse cuenta de ese hecho, pues  ya estaba llegando Alex Anwandter a escena, con cara completamente cambiada a como se le vio tras bastidores, donde se le vio algo molesto (seguramente debido al atraso y pérdida de tiempo en el Panamérika). Pero, en serio, con sonrisa y mirada de total sinceridad, Alex agradeció a todos quienes en ese momento lo estaban apoyando, dando así inicio a la mejor media hora de todo el festival; media hora que le debemos al mismo genio chileno del pop sensual, quien junto al buenérrimo bajista multitask de Adrianigual, Nacho Aedo, y el tecladista (quien no sé quién sea) que también es parte de Astro (me parece), ignoraron en más de una ocasión las varias señales que les daban de abandonar el stage para dar paso al siguiente artista, y pues con mucha razón, ya que sólo los estaban dejando tocar 3 canciones. Es decir, de nuevo el poderío chileno tuvo que hacer de las suyas para complacer tanto a los escuchas como a otros músicos que pedían más de Rebeldes; más de Odisea; más de aquel sofisticado, embriagante y sintetizado pop, cual en todo momento Anwandter ilustró con motivadísimos pasos de baile y ademanes delicados que sólo engalanaban más la velada. El SEÑOR FINAL se dio cuando éste bajó con sus allegados (de nuevo), sólo que en esta ocasión para abrazarlos y decirles hasta la próxima, dando emotividad y un excelente desenlace a una historia a la que no le faltó nada. Para mí, lo mejor.

Ya vencido por el frío, con las piernas entumecidas y cansado debido al poco descanso, mi cuerpo sólo me permitió finalizar mi recorrido con un Davila 666 al cual sigo sin entenderle la mayoría de las palabras, y con un Girls al que no le tengo mucho afecto, sin embargo igual me maravilló ver la actitud despreocupada/sexy del bajista, escuchar temas como “Carolina” ser coreados por la mayoría y esos ramos de flores que por tanto tiempo adornaron el Nrmal Stage. De ahí me fui directo al hotel, porque de verdad quedé muerto, muy arrepentido de haberme perdido varios actos, entre ellos el de Tony Gallardo II & DJ Nombre Apellido, cuales esperé en la ventana del hotel para escucharlos aunque fuera de lejitos (lo que me puso un poco peor porque se veía el pachangón desde ahí).

Los buenos recuerdos estuvieron presentes antes de dormir: ver a compañeros, amigos, conocidos y desconocidos en el Nrmal 2012; saludar a Javi de la banda Uvilov (antiguo colaborador/entrevistador de éste, su blog); ver a cuates como Lalo Rojas (Pasaje Alternativo), Gerardo (Mu-sique), Matilda Manzana, Ouchal, Laiza (Uvilov), Natalia Szendro; escuchar el acento chistoso de Antonio (María y José); ver a Mónica Saldaña de presencia ocupada e importante; pero sobre todo, pasar un muy buen rato con amigos y con la música que me gusta. Así fue como tuve uno de los mejores sueños reparadores en los últimos años, sólo deseando haber estado más completo para poderle cumplir al festival. Pero, ya veremos el otro año… De las cosas imperdibles en esta vida.

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/ Jueves 26 de enero, 2012 a las 01:51 am  

Matilda Manzana 4
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/ Miércoles 7 de septiembre, 2011 a las 05:55 pm  

Thieves Like Us @ Voilà Acoustique
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/ Jueves 30 de junio, 2011 a las 03:24 am  

Vive Latino 11
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/ Sábado 14 de mayo, 2011 a las 01:32 am  

00780010
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Si tú como nosotros no pudiste asistir a la última edición del festival que se lleva año con año en Indio, California, de menos échale un vistazo a estas fotos que nos comparte una chica a la que le gusta mirar mucho el cielo.

Fotos por Zaruhy Sangochian.

 

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/ Miércoles 11 de mayo, 2011 a las 12:17 am  

Gabi Fventes 5
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La ilustración, la pintura, el custom, y los art toys son algunos de los soportes utilizados por Gabi Fventes para desarrollar su obra. Sus personajes más característicos: unas pequeñas y solitarias heroínas, algunas desafiantes que miran de frente, otras con la vista perdida en algún recuerdo o en algún amor inexistente, conviviendo con animales y personajes fantásticos vivos o inanimados, se abrazan entre sí, se protegen mutuamente. Sus cabezas se convierten en escenarios en donde se recrean paisajes invernales, con algún pájaro intentando cobijarse en vano ante la ausencia de las hojas.

La joven creadora no se limita al soporte bidimensional y deja su huella en distintos y variados objetos al intervenirlos sirviéndose de sus propias ilustraciones o de material reciclado. Lo que muchos consideran basura, para ella se convierte en herramienta que cobrará vida en su particular proceso de creación. Cada pieza hecha a mano cobra un valor especial al ser un objeto único realizado con dedicación pues se trata de plasmar las inquietudes personales de la autora y volverlas accesibles al público. Una buena manera de convertir la obra en una original pieza cotidiana que puede llevarse a casa. Así es como surgen muñecas, bolsos, cojines, playeras y varios productos hand made que ponen en evidencia el poder que tiene Gabi Fventes de otorgarle alma a las cosas, de darle vida al material inerte.

REGALO

Hace unos meses ofrecimos como regalo un pequeño bot de color verde y un llavero/muñeca de la serie Sin Tantos Modales por Gabi Fventes. Pero para fortuna de alguno de ustedes, nuestra pasada ganadora nunca respondió nuestros correos ni nuestras llamadas a su celular, por lo que jamás le pudimos entregar los regalos. Es por ello que (después de esperar un tiempo debido) volvemos a ponerlos al alcance de la primera persona que nos envíe un correo a moszart@matineeashell.net con su nombre completo, celular (opcional), y responda la siguiente pregunta.

¿En qué galería del distrito federal tuvo lugar su exposición De paseo?

Ganador: Alberto Rodríguez Guzmán.

La única condición para ganarse los obsequios es que vivan en el distrito federal. También disculpen que no tengamos fotos de los premios, pero vaya que están muy padres.